MITO DE ISIS Y OSIRIS


Según cuentan la diosa del cielo Nut y su esposo, el dios de la tierra Geb tuvieron cuatro hijos: Osiris y su hermana gemela Isis (que fueron esposos), y Seth y su hemana gemela Neftis (que a su vez también fueron esposos).

Osiris e Isis reinaron en el antiguo Egipto con mucha sabiduría en una época de gran prosperidad. Con cosechas ricas y abundantes, la vida transcurría feliz: el Nilo parecía bendecirles haciendo más fértiles sus tierras y sus súbditos se consideraban afortunados. Ellos legaron a la humanidad las artes de la civilización.

Osiris legó la astronomía, la escritura, la agricultura, la arquitectura, los calendarios rituales. Osiris es el dios egipcio de la resurrección, de la vegetación y de la agricultura, y preside el tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia. Su nombre egipcio es Asir o Usir.
Isis por su parte legó la pintura, la música, la danza, el arte de preparar los alimentos y de tejer. Fue considerada como “la Gran diosa madre” y fuerza fecundadora de la naturaleza. (Isis es el nombre griego, el nombre egipcio en Ast) y fue venerada como esposa y madre modelo.

Pero todo se estropeó cuando una noche Osiris confundió a su esposa con la de su hermano, naciendo de esa unión el primogénito: Anubis, el dios con cabeza de chacal. Seth enfureció ante la afrenta e ideó una refinada venganza. En secreto mandó elaborar un magnífico sarcófago con las medidas exactas de Osiris. Cuando se celebró una fiesta y esta estaba en su apogeo, Seth ofreció un gran regalo a los presentes: el cofre sería para aquel que cupiese perfectamente en él. Todos fueron probando y ninguno encajaba: para unos era pequeño, para otros grande. Cuando llegó el turno de Osiris, al acomodarse en él y ver que se adaptaba perfectamente a su cuerpo, no le dio tiempo de celebrarlo. Llegaron setenta y dos esbirros de Seth, cerraron el cofre, lo sellaron y lo echaron al Nilo.

El cofre arrastrado por las aguas del Nilo llegó al mar y acabó encallando en Biblos, en la costa de Siria. En el mismo lugar creció un brezo que encerró en su tronco el sarcófago, fue la maravilla de todos. El rey de la ciudad lo hizo talar ante la fragancia que despedía para hacer una columna para su palacio.
Isis, la enamorada y desesperada esposa, buscó a su marido por todas partes y en su peregrinar llegó hasta Biblos al tener noticias de la fabulosa columna y sus mágicas propiedades. Escondiendo su identidad logró convertirse en niñera del príncipe recién nacido.


Ella cuidaba al niño real e intentaba purificarle junto al fuego de su parte mortal. Al ser descubierta (la madre creyó que pretendía quemarle) tuvo que aclarar quién era y rogó que le permitiesen sacar a su esposo de la columna y llevarlo a casa, y finalmente así fue. Navegando levantó la cubierta del cofre y se tendió sobre su esposo muerto y entre besos y lágrimas concibió.
Dice una antigua leyenda que la diosa se ocultó con el cuerpo de su esposo entre los pantanos de papiros del Nilo y que allí dio a luz a su hijo, Horus, temerosa de Seth que ocupaba el trono de su hermano y pretendía obligarla a ser su reina.

Un día que Seth estaba cazando persiguiendo a un jabalí, con la fortuna que a veces tienen los malvados, se encontró con el cadáver de su hermano. Lleno de furia lo cortó en catorce partes, uno por cada noche de luna menguante, y después los arrojó en diferentes direcciones.
Isis comenzó a buscar una vez más a su esposo, pero ahora contaba con la ayuda de su hermana Neftis, que se había apiadado de ella y de su sobrino el joven Anubis. El olfato de chacal de Anubis ayudó a encontrar los trozos; los encontraron todos excepto el pene, que se lo había comido un pez. Según iban encontrando las partes las iban enterrando, y por eso Osiris tiene “numerosas tumbas”. Otra leyenda dice que fueron recomponiendo el cuerpo, no nos olvidemos de la magia de Anubis como embalsamador.


El segundo hijo, Horus, ya había crecido, decidido a vengar a su padre entabló una batalla con su tío, el malvado Seth. Como resultado de la misma Horus perdió un ojo y Seth un testículo. El ojo de Horus estaba dotado de cualidades mágicas. En la actualidad lo utilizan como amuleto creyentes de diferentes religiones en todo el mundo.
Cuando Horus presentó el ojo izquierdo sacrificado a la momia de Osiris como ofrenda, este volvió a la vida, a la vida eterna. En el Inframundo; Osiris reina como rey y es el señor de los muertos renacidos.
Y Horus, el hijo de Osiris, se convirtió en el gobernante de la Tierra después de Osiris.

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